Marcelo Milanesio y Hector Campana, son para el baloncesto Argentino una referencia, unos mitos, un espejo donde se miraron los Ginobilis, Scolas u Obertos y compañía, que llevaron a lo más alto a la selección,  el “Alma Argentina”, a principios de este siglo, conquistando todas aquellas memorables medallas. Son de  una generación atrás de aquellos jugadores que llegaron a Europa en los 90, y a la NBA ,a principios del siglo XXI. Ellos fueron clave en la evolución del  baloncesto de allá  (como bien diría un pibe) a mediados de los 80,   y lo consiguieron sin moverse de su tierra, en aquellos tiempos era mucho más complicado cruzar el charco,  aunque algunos lo hicieron incluso antes, pero fueron casos muy contados, como  “Lagarto” De la Cruz ( una leyenda acá) o Ricardo Garcia Fernandez que jugo varios años en ACB, estos fueron los precursores de todo lo que vino después, en los 90 ( Nicola, Espil etc ) pero nuestro protagonistas se resistieron a salir de su hogar, cosa les hizo aun mas grandes e idolatrados.

HÉCTOR ” EL PICHI ” CAMPANA.

Voy a comenzar por el, porque es el mayor, pero solo por dos meses, nació el 10 de noviembre de 1964 en Córdoba, con su 185 cm jugaba en la posición de escolta, comenzó con la “pelotita” naranja a los 11 años,  a los 15 ya era profesional, algo muy común en aquellos tiempos, durante más de 20 años jugó en los principales equipos de la LNB, siendo en Atenas donde consiguió sus mayores logros, 5 Ligas, Liga Sudamericana en dos ocasiones y un Panamericano de Clubes, con GEPU ganó otro campeonato liguero, en los comienzos de su carrera, la Copa Willlian Jones, con Obras Sanitarias, esto a nivel colectivo. Individualmente fue un pedazo de jugador, un líder, una maquina de anotar, que siempre aparecía,  aun tiene el récord de puntos de un nacional con 62  y también el total de todos los tiempos con 17.359 puntazos, MVP 4 veces y 3 MVP de las Finales, además de otras marcas,  también  logró ser campeón del concurso de mates y triples, la NBA se fijó en él y  fue a un campus de verano con los Nets en 1991.

Con la selección Argentina jugó tres mundiales, pero no unos juegos, se quedo a las puertas de ir a Barcelona  92, con grandes jugadores como Osella, Montenegro, Milanesio, Scolari, Espil etc. Nunca pudo lograr una gran medalla, eso si participo en la mítica victoria de Argentina a Estados Unidos en el Mundobasket de España de 1986 por 74 a 70 con dos puntos suyos, en la selección americana estaban nombres como David Robinson o Tyrone Bogues. En los mundiales del 90 y 94 su media fue de 13 puntos, anotándole a USA 33 tantos en el campeonato mundial de 1990. Con casi 40 años se retiró en su Atenas de Córdoba, después se pasó a la política, que es un tema del que no voy hablar, un grande del deporte y el baloncesto argentino que siempre es bueno recordar.

MARCELO “CABEZÓN” MILANESIO.

Marcelo Milanesio, nació el 11 de febrero de 1965 en Hernando, Córdoba, junto a su hermano Mario ingresó en su equipo de toda la vida, el Atenas de Córdoba a principios de los años 80. Tardó muy poco en destacar  y subir a la primera plantilla, en el día de su debut profesional,a los 17 años, anotó 16 puntos, una estrella había llegado para quedarse, jugador inteligentísimo en pista, era un base completísimo de 188cm,  sin  ser un anotador nato, la pelota no le quemaba cuando había que jugársela, un autentico líder dentro de la pista, un entrenador en la cancha. Durante casi 20 años, defendió la camiseta del equipo de su vida ” el griego “ como se conoce allá al Atenas. Ganó 7 Ligas, 2 Copas de Campeones, 2 Sudamericanos, 1 Panamericano y 2 Ligas Sudamericanas de Clubes, además de otros títulos menores.

A nivel individual fue MVP tanto de la Liga (2 veces), de las Finales y del All-Star, ganando en dos ocasiones el concurso de triples, siendo uno de los que mas partidos ha jugado y  asistencias/robos ha conseguido de la historia de aquella liga.  Con la selección se colgó el oro en los Panamericanos del 95, donde ya no estaba Campana, es el cuarto en el ranking de partidos disputados con 117, fue el mejor asistente  del Mundial de Toronto de 1994  y estuvo en el equipo que gano a USA en el Mundobasket de  España 86, que revoluciono a todo un país. En total con la albiceleste participó en 4 Mundiales y en unas Olimpiadas, en Atlanta 1996. En el Mundial del 98 en Grecia, coincidió con algunos de los futuros medallistas olímpicos y mundiales de la generación dorada,  Oberto, Pepe Sánchez, Ginobili y algunos más, seguro que aprendieron muchas cosas del “cabezón” que les sirvió para aventuras posteriores. En 2002 colgó las botas definitivamente, y lo hizo de la mejor manera posible y soñada ( en plan  Alberto Herreros),  en el quinto partido de las finales contra Estudiantes de Olavarría, logrando la que sería su última liga y siendo decisivo, anotando 18 puntos aquella noche, un mito se marchaba por la puerta grande.

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CONCLUSIÓN.

Casos como estos son una ” rara avis “ hoy en día, algo muy difícil  que un jugador no abandone su país, para jugar en otra ligas teniendo tanto talento, y en el caso de Marcelo, ser fiel a unos colores a lo  largo de una  carrera de casi dos décadas. Seguro que tuvieron muchas oportunidades, pero así son las cosas, así nacen los mitos, en una era que solo nos fijamos en lo de fuera, jugadores como estos, hacen que este deporte sea aun más maravilloso, yo no soy argentino, soy español, pero estas historias me encantan contarlas a mi humilde manera, hubiera deseado verles jugar, pero me conformare con recordarlos de la mejor manera posible, que es con la escritura. Lo mejor de todo esto, es que ambos compartieron equipo y triunfos  en diferentes etapas,  cosa que  los unió para siempre, todavía más.

 

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